Venganza (ajena) [continuación]
Baje del colectivo, camine las cuadras hacia el lugar pensando que tal vez debía darme la vuelta y olvidarme de todo, pero por un motivo que aun desconozco, mis pies siguieron firmes caminando hacia el inevitable antro que mantenía niños y viejos con su éxtasis bagabundo saciándolo de falsas alegrías.
Pagué, entré(sonrisa falsa) y me senté en un rincón desde donde se podía ver todo, desde la entrada, hasta la barra y las mesas mas escondidas. Era muy temprano aun, por eso fue que elegí esa hora, para no perderme absolutamente de nada.
Tome 5 cervezas, algunos tragos de vino, y cuando me condenaba al fracaso, recién en el punto en donde ya todo comenzaba a parecer en vano, lo vi entrar, si, era el, hasta casi podía oler el alcohol en su respiración, y su nariz estaba a punto de sangrar, volvía de un viernes mas...
Pense en pararme e invitarlo unos tragos, pero desistí de esa idea, preferí esperar, observar como un cazador esperando el momento indicado para desgarrar la carne de su presa sin que el resto de la manada se percate.
Lo vi, lo volví a ver, y ya casi no pude quitarle la mirada de encima, lo veía ir, venir, reírse, comportarse como él tanto sabia hacer, le mire los ojos, la cara, el cuerpo, como se movía... Si, una presa fácil, demasiado fácil, casi pedía a gritos caer en mis manos, no lo podía resistir mas, no soportaba la espera, quería que se ponga en posición de una buena vez, lo quería tener a merced ya, pero faltaba poco, yo lo sabia, le quedaba poco tiempo, ya casi lo tenia entre mis manos... esperar, solo un minuto o dos mas, ya casi caía...
Una cerveza mas, y había llegado el momento, lo vi entrar a los tumbos, chocando y casi flotando en el aire de la misma manera que flotaba siempre, pero esta vez hasta me gustaba ver ese ballet de imágenes somnolientas, ver esos pasos atragantados y la cabeza que se le revolvía por los estupefacientes, era hermoso, toda una obra maestra para mi.
Apenas lo vi entrar, no lo dude, me pare, me acomode cauteloso y frío, mas frío aun que de costumbre, y me eche a andar, camine con dirección al baño, use un mingitorio mientras lo veía vomitar.
Cuando por fin no había mas nadie en la habitación, me pare detrás de el, saque mi navaja que ya había afilado descuidadamente pero a propósito, como esperando infligir mas dolor con sus bordes imperfectos, le toque el hombro procurando no asustarlo, y al darse vuelta, me miro con esa cara, esa asquerosa cara, hizo un gesto de repugnancia, y cuando estaba por hablarme, o golpearme, o algo por el estilo, me eche un poco para atrás, y sin mas preámbulos, le enterré casi suavemente la navaja en el estomago, buscando una perfección entre su perfil derecho y el centro de su cuerpo. Cuando por fin lo tenia cayendo sin comprender nada, pense en arrastrar mi muñeca, en hacer fuerza y levantarla firmemente para darle un final, con cierto tupe y aire de tango de la época del lunfardo, pero no, solamente preferí remover un poco el acero, y escuchar como la navaja repetía sin cesar un movimiento bizarro, se regocijaba, se alimentaba con ese dolor, y yo también, quería que el supiera que mi acero barato estaba ahí, y que ahí se iba a quedar todo el tiempo que yo quisiese determinar, lo acompañe con mi pulcro resplandor hasta el piso, mientras veía como se quedaba callado sin comprender, y mi navaja mediocre sonreía histérica y sin pudor, danzaba entre la carne, la sangre y el hedor a baño abandonado. Su estomago regurgitaba sangre y su rostro se asqueaba de tanto dolor.
Despacio pero hiriendo aun más, fui quitando la hoja ya caliente de su cuerpo, agitándola aun más como si esta fuera un perro que retorcía vigorosamente a su pedazo de carne.
Luego de tan hermoso acto de satisfacción mundana, me limpie las manos, guarde mi navaja, me lave la cara, cerré la puerta del habitáculo dejándolo ahí tirado y gritando en silencio, me di media vuelta, y me fui a la barra, ahí me tome una ginebra, charle con la bar-woman, mire la hora en el reloj del chico de la caja y me fui caminando hasta la salida, me prendí un cigarrillo y camine hasta la parada del colectivo, mientras se me dibujaba una sonrisa enfermiza en el rostro...
La vuelta no fue tan impaciente como la ida, es mas, me sentía tan satisfecho, me sentía coronado por una paz provocativa, surrealista...
(continuara...)
Pagué, entré(sonrisa falsa) y me senté en un rincón desde donde se podía ver todo, desde la entrada, hasta la barra y las mesas mas escondidas. Era muy temprano aun, por eso fue que elegí esa hora, para no perderme absolutamente de nada.
Tome 5 cervezas, algunos tragos de vino, y cuando me condenaba al fracaso, recién en el punto en donde ya todo comenzaba a parecer en vano, lo vi entrar, si, era el, hasta casi podía oler el alcohol en su respiración, y su nariz estaba a punto de sangrar, volvía de un viernes mas...
Pense en pararme e invitarlo unos tragos, pero desistí de esa idea, preferí esperar, observar como un cazador esperando el momento indicado para desgarrar la carne de su presa sin que el resto de la manada se percate.
Lo vi, lo volví a ver, y ya casi no pude quitarle la mirada de encima, lo veía ir, venir, reírse, comportarse como él tanto sabia hacer, le mire los ojos, la cara, el cuerpo, como se movía... Si, una presa fácil, demasiado fácil, casi pedía a gritos caer en mis manos, no lo podía resistir mas, no soportaba la espera, quería que se ponga en posición de una buena vez, lo quería tener a merced ya, pero faltaba poco, yo lo sabia, le quedaba poco tiempo, ya casi lo tenia entre mis manos... esperar, solo un minuto o dos mas, ya casi caía...
Una cerveza mas, y había llegado el momento, lo vi entrar a los tumbos, chocando y casi flotando en el aire de la misma manera que flotaba siempre, pero esta vez hasta me gustaba ver ese ballet de imágenes somnolientas, ver esos pasos atragantados y la cabeza que se le revolvía por los estupefacientes, era hermoso, toda una obra maestra para mi.
Apenas lo vi entrar, no lo dude, me pare, me acomode cauteloso y frío, mas frío aun que de costumbre, y me eche a andar, camine con dirección al baño, use un mingitorio mientras lo veía vomitar.
Cuando por fin no había mas nadie en la habitación, me pare detrás de el, saque mi navaja que ya había afilado descuidadamente pero a propósito, como esperando infligir mas dolor con sus bordes imperfectos, le toque el hombro procurando no asustarlo, y al darse vuelta, me miro con esa cara, esa asquerosa cara, hizo un gesto de repugnancia, y cuando estaba por hablarme, o golpearme, o algo por el estilo, me eche un poco para atrás, y sin mas preámbulos, le enterré casi suavemente la navaja en el estomago, buscando una perfección entre su perfil derecho y el centro de su cuerpo. Cuando por fin lo tenia cayendo sin comprender nada, pense en arrastrar mi muñeca, en hacer fuerza y levantarla firmemente para darle un final, con cierto tupe y aire de tango de la época del lunfardo, pero no, solamente preferí remover un poco el acero, y escuchar como la navaja repetía sin cesar un movimiento bizarro, se regocijaba, se alimentaba con ese dolor, y yo también, quería que el supiera que mi acero barato estaba ahí, y que ahí se iba a quedar todo el tiempo que yo quisiese determinar, lo acompañe con mi pulcro resplandor hasta el piso, mientras veía como se quedaba callado sin comprender, y mi navaja mediocre sonreía histérica y sin pudor, danzaba entre la carne, la sangre y el hedor a baño abandonado. Su estomago regurgitaba sangre y su rostro se asqueaba de tanto dolor.
Despacio pero hiriendo aun más, fui quitando la hoja ya caliente de su cuerpo, agitándola aun más como si esta fuera un perro que retorcía vigorosamente a su pedazo de carne.
Luego de tan hermoso acto de satisfacción mundana, me limpie las manos, guarde mi navaja, me lave la cara, cerré la puerta del habitáculo dejándolo ahí tirado y gritando en silencio, me di media vuelta, y me fui a la barra, ahí me tome una ginebra, charle con la bar-woman, mire la hora en el reloj del chico de la caja y me fui caminando hasta la salida, me prendí un cigarrillo y camine hasta la parada del colectivo, mientras se me dibujaba una sonrisa enfermiza en el rostro...
La vuelta no fue tan impaciente como la ida, es mas, me sentía tan satisfecho, me sentía coronado por una paz provocativa, surrealista...
(continuara...)


7 Comments:
surrealista...
si, surrealista, JAJAJA ¿?
i thought your blog was cool and i think you may like this cool Website. now just Click Here
claro que surrealista roma! como querer pez y no ir, algo así.
junior muchas gracias por los comentarios de mi blog y quiero retribuír sinceramente, sin compromisos... pasé un buen momento otra vez acá, eso es importante.
todo lo que me genera suspenso lo leo rápido, porque la navaja la terminé teniendo yo, parece
La venganza es dulce. Y la sangre tambien. De no ser por el hierro.
pero que ésto continúe por favorrrr
sino el cuchillo me lo clavo yo
"And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who would attempt to poison and destroy my brothers. And you will know my name is the Lord when I lay my vengeance upon thee."
ezekiel 12:57
lex luthor
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